Wayne Parrot en Biotechforum 2009

Escrito por: Administrador el 27 Mayo 2009 a las 14:45

Wayne Parrot

Un financiamiento para la Soja brinda a los investigadores herramientas para mejorar granos.
Investigadores de la UGA trabajan para identificar las funciones de los genes de la soja.

“Estoy convencido que la soja sería mucho más útil y flexible si supiéramos con qué genes debemos trabajar” dijo Parrott, profesor de ciencias de cultivos y suelos de la Universidad de Georgia, Facultad de Agronomía y Ciencias Ambientales.

Por Stephanie Schupska, Universidad de Georgia*
Durante mil años, se ha cultivado y transformado la soja en productos de utilidad como aceite y alimento balanceado. Pero al momento de entender por que la soja crece, florece o produce como lo hace, los investigadores quedan con una pregunta sin respuesta.
El profesor Wayne Parrot de la Universidad de Georgia apunta a encontrar las respuestas con una beca de la National Science Foundation de 3 años y $ 2.5 millones de dólares y un gene saltarín del arroz hallado por un colega de la UGA.
“Estoy convencido de que la soja sería tanto más útil y flexible si supiéramos con qué genes necesitamos trabajar” dijo Parrott, profesor de ciencias de cultivos y suelos de la Universidad de Georgia, Facultad de Agronomía y Ciencias Ambientales.
A principios de año el genoma de la soja fue secuenciado o mapeado. Ahora, Parrott y sus colegas de las universidades de Nebraska, Missouri-Columbia y Minnesota tomaron el mapa genético de la soja y lo están traduciendo para que los mejoradores de soja puedan utilizarlo y producir mejores semillas.
Los colegas de Parrot en Minnesota están utilizando radiación. Él está utilizando un gene saltarín del arroz hallado por la profesora de biología vegetal Sue Wessler. El gen descubierto por su laboratorio es uno de los pocos con la habilidad de dividirse y desplazarse a otro lugar del genoma, modificándolo, dijo Parrott.
Ella compartió su tecnología con Parrott, cuyo laboratorio insertó el gene saltarín en las plantas de soja. Cuando algo cambia en una planta con el gene saltarín inserto (como por ejemplo la velocidad de floración) entonces se investigará a la planta genéticamente. Al hallar el gene saltarín,  presumiblemente en una nueva ubicación en el genoma, pueden identificar el gene allí modificado y, en este ejemplo, conocer qué causó la floración más rápida.
Cuantos más genes identifiquemos usando la técnica del gen saltarín, más conoceremos de la soja y sabremos qué podemos hacer para mejorarla. La soja tiene algunas características que pueden ser modificadas, dijo Parrott.
En los estantes de los supermercados la soja se ve como la planta perfecta. Puede convertirse en tofu y productos de carne sintética. Sin embargo, la proteína del grano no está balanceada a los 21 aminoácidos que los humanos requieren para una dieta saludable. Además, el aceite de soja contiene grasa trans luego de ser procesada.
Por el lado de la agricultura, una variedad de soja mejorada permitiría a los agricultores sembrar cultivos que otorguen mas rinde utilizando menor superficie. Y con plantas resistentes a enfermedades e insectos, los agricultores no tendrían que aplicar tantos pesticidas anti -económicos.
Los agricultores también podrían sembrar variedades que producieran más aceite o más proteína.

“El secuenciamiento del genoma y el descubrimiento de genes nos abre una era nueva y apasionante”
dijo Parrott.

Es un buen momento para la soja.
Desde 1982, Estados Unidos ha tenido un incremento total de producción de soja del 15%. “En relación al área cultivable, la soja está entre los tres primeros cultivos en los Estados Unidos” dijo Parrot. “Es la fuente número uno de aceite y proteína vegetal. En ese aspecto, es el cultivo más importante.”
La soja es utilizada como adhesivo, combustibles alternativos, desinfectante, plástico, aderezo para ensaladas, caramelos, galletitas y alimento balanceado para cerdos, solo para mencionar algunos usos. “Es alucinante pensar que se presta a tantos usos diferentes” expresó  Parrott. “Hasta se puede encuentra en productos para la protección de muebles.”

(*) Stephanie Schupska es editora de noticias en la University of Georgia, College of Agricultural and Environmental Sciences.

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