Coraje para transformar
Artículo de Rodolfo Terragno publicado por Clarín el 23 de mayo de 2009 (*)
Cuatro puntos centrales que debería incluir un proyecto nacional de largo plazo.
El Bicentenario no puede ser apenas una efemérides. Tiene que ser el inicio de un proyecto audaz; tan audaz como el de 1810.
Eso requiere, ante todo, coraje. Se lo necesita para desafiar intereses creados y prejuicios enraizados en la sociedad.
Cuatro puntos para un borrador del proyecto:
1.- No habrá equidad social sin impuestos justos y un Estado diferente. La inequidad es la madre de males infinitos, incluida la inseguridad. Está probada la correlación entre delito e injusta distribución del ingreso. La Argentina tiene, según el índice GINI, una brecha muy amplia entre ricos y pobres. Es posible reducirla por acción del Estado, que en las sociedades más equitativas se lleva -sobre todo con ese fin– entre 40 y 50 por ciento del PIB. En la Argentina, el Estado toma sólo 23; pero el problema no se reduce a que sus recursos sean escasos. El Estado cobra, más que impuestos, “peajes” (IVA, cheque, retenciones), que deben pagar –por igual-el pobre y el multimillonario. No tiene, además, transparencia. Su productividad es muy baja. Despilfarra. No devuelve lo que percibe en bienes y servicios de calidad. Para tener un país más justo, se requeriría mayor ingreso fiscal; pero con otro régimen tributario y una completa refacción del Estado.
2.- Premios a la inversión, la innovación y las exportaciones. La equidad debe alcanzarse sin desalentar la inversión. En el campeonato mundial de la justicia social, la medalla de oro se la llevan los países nórdicos, que aplicaron el socialismo democrático; la de plata es para los de Europa oriental, modelados por el comunismo; y la de bronce para Alemania, Francia y Gran Bretaña, que siguieron el “capitalismo con rostro humano” de la socialdemocracia o la democracia cristiana. Todos esos países son industrializados. Se ocuparon tanto de lograr el equilibrio social como de fomentar la inversión. La Argentina demanda un sistema tributario que grave fuertemente las ganancias no reinvertidas y la renta financiera (hoy exenta), pero otorgue premios fiscales a la innovación, el valor agregado y las exportaciones.
3.- No permitir que la economía sea paralizada por el “ecologismo salvaje”. La ecología hace grandes contribuciones a la Humanidad. Ha puesto fin al “capitalismo salvaje”, que atentaba contra el medio ambiente y la salud humana. Como subproducto, apareció un “ecologismo salvaje”. Es el que no limita a exigir que el Estado regule, controle y neutralice los efectos nocivos de la industria petrolera, la minería, la energía nuclear, la química, la hidroelectricidad, la ingeniería genética o las autopistas. Semejante ecologismo a ultranza pretende prohibirlo todo. Si se aceptara su dogma, la Argentina quedaría condenada al atraso y la miseria.
4.- La educación tendrá que basarse en el esfuerzo y la exigencia. Hoy el sistema educativo exhibe: exigencia moderada, disciplina lábil, docentes mal pagos y paso automático de la enseñanza media a la universidad. No debe ser muy bueno el sistema porque la OCDE –que evalúa a alumnos de 15 años a través de pruebas de lenguaje, matemáticas y ciencias- tiene ubicada a la Argentina en el 52° lugar, dentro de una lista de 57 naciones. Finlandia -el país tiene la mejor educación del mundo-ofrece ideas a imitar. La gratuidad es absoluta, pero no hay complacencia ni promoción automática. La escuela es exigente, con los docentes y con los alumnos. Esto últimos no tienen acceso garantido a la educación superior: llegan (masivamente) gracias a la excelente formación que reciben en los nivele previos. La Argentina tiene que invertir más (mucho más) en educación; pero no en la que hoy tiene. Necesita una enseñanza más sistemática y rigurosa.
(*) Fuente: Terragno.org.ar (http://www.terragno.org.ar/vernota.php?id_nota=991&v=1#c)
A partir del programa de Jorge Lanata entrevistando a Rodolfo Terragno, que tuve el placer de disfrutar ayer en Canal 26, estoy sintiendo la sensación de que despierto tras largo sueño, y que me reencuentro con ideas a las que daba ya por muertas…¡Qué maravilloso resultaría que el plan que bosqueja un personaje político tan respetable, pudiera llevarse a la práctica! Y precisamente hoy a la Presidenta -a la que nada le creo-, se le ocurre afirmar en una jornada tan cara a nuestros sentimientos patrióticos más puros, que está decidida a convocar a los distintos sectores para tratar sobre estos temas…¡Qué milagroso resultaría que nuestros sueños se hicieran realidad, y pudiéramos acordar los argentinos -sin banderías políticas ni de ningún otro orden- las políticas de estado fundamentales para alcanzar entre tantas buenas cosas, una mucho más justa distribución de la riqueza.
9 Julio 2009 a las 20:41Siempre me han parecido de gran consistencia y profundidad las propuestas que el Dr. Terragno ha formulado desde hace varios años, lamentablemente las mismas no han sido recogidas porla sociedad política y muchas veces me he preguntado las razones de tal indiferencia ante un pensamiento de tal jerarquía. Y frente a ello, me vino a la memoria un hecho que quedó grabado para siempre en mi vida: estaba preparando una materia de derecho en la Facultad de Ciencias Económicas- de la que egresé hace 50 años- y el tema era una discusión sobre el derecho natural y el derecho positivo entre filósofos griegos y romanos uno de los cuales, no recuerdo si Protágoras, Transímaco o Timon, decía según el texto que estaba leyendo que “LAS LEYES SON HECHAS POR LOS HOMBRES QUE ESTAN EN EL PODER PARA FOMENTAR SUS PROPIOS INTERESES”. Hoy a los 82 años, después de haber vivido la historia de nuestro país de los últimos 60 años,creo que ha sido de rigurosa vigencia esa frase que tanto me impresionó y que he visto en numerosos ejemplos en que los intereses económicos, políticos o ideológicos, han prevalecido sobre el interés general y han influído en leyes, decretos, resoluciones, etc.que en muchos casos han configurado corrupción y cuando menos la posibilidad que ideas como las del Dr. Terragno que requieren honestidad y patriotismo hayan prosperado y por el contrario hemos transitado nuestro camino sin estrategias de largo plazo en áreas sensibles como la educación, las relaciones exteriores, la distribución del ingreso, etc. Esa es la causa de la frustación y el escepticismo en el que vivimos y la falta de confianza en la clase dirigente. Esa es la causa principal de la indiferencia por valores que hacen a la nacionalidad, al concepto de nación como grupos humanos unidos por vínculos comunes de territorialidad, de pasado, presente y futuro. Ojalá que proyectos como el que ha presentado el Dr. Terragno encuentre el camino perdido por nuestro país hace ya largo tiempo y desemboque en un nuevo proyecto de nación que tanto nos hace falta.
21 Agosto 2009 a las 11:47desearia recibir texto completo del plan 10/16 gracias.
3 Noviembre 2009 a las 23:56