La Bendición de la Maldita Soja
Artículo de lectura recomendada escrito por Lisandro Barry y Carlos Quaglio.
Con la colaboración especial de: Alicia Huberman y Rafael Iniesta.
Introducción
El comportamiento del sector externo argentino, muy especialmente desde la irrupción de la soja transgénica a mediados de los ‘90, permitiría afirmar que la “restricción externa” –tradicional limitante del crecimiento doméstico- si no ha desaparecido, al menos ha experimentado un corrimiento notable.
En buena parte de la actual década la Argentina ha podido crecer a tasas significativas y, simultáneamente, acumular superávits en su balanza comercial. Estos han permitido incrementar reservas internacionales, disminuir endeudamiento público y privado y, también, financiar una salida de capitales de magnitudes prácticamente desconocidas en nuestra historia contemporánea.
A su vez, la dinámica del sector agroexportador facilitó de un modo decisivo, por medio de los gravámenes (derechos) a las exportaciones de ese origen, influir sobre la recaudación global y, a través de su efecto multiplicador, mantener la financiación de una continua política expansiva del gasto público, aún en contextos de superávit fiscal.
El gran salto exportador comprobado particularmente en este período, se verificó primariamente en el comportamiento de las exportaciones de origen agropecuario, a partir del gran empuje de la soja y sus manufacturas, productos que, además de liderar la exportación agrícola, poseen la virtud de no incidir en la canasta familiar.
Debe señalarse que, en el período, algunas manufacturas de origen industrial (esencialmente automóviles y petroquímica), acompañaron el proceso indicado con un buen desempeño exportador, facilitado por la disponibilidad de insumos importados habilitado por el potente flujo de divisas arriba apuntado.
El origen de ese gran salto debe encontrarse en una serie de factores de naturaleza externa e interna.
Sin duda la ganancia de competitividad permitida por la devaluación de enero de 2002 resultó un factor clave, pero también es fundamental destacar que la presencia de varios componentes internos y externos generados en la década del ’90, tuvieron un rol decisivo en esta transformación estratégica del sector externo argentino.
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