Carta de Gustavo Braier
Estimado Gustavo,
Agradezco la oportunidad de poder opinar sobre este debate tan interesante que se ha dado en los medios. Espero que mi aporte sea de utilidad.
En primer lugar tengo que destacar el enorme placer que me ha dado ver que un tipo como vos se presente a dar y a promover este debate, incluyendo a eventuales lectores como yo. Eso, sin querer generar falsos elogios, te distingue. Estoy convencido que es lo que hay que hacer. De paso, más allá de cómo puedan sonar algunas frases que escriba, expreso mi duda acerca de los aportes reales que efectivamente te pueda hacer.
Es sólo sobre esa base que me animo a intentar aportar algo a esta iniciativa tuya.Luego, creo que es necesaria una presentación breve para contextualizar mi opinión. Soy argentino, de 49 años y tengo 4 hijos. Estudié Economía en la UBA e hice un Máster en Economía Forestal e Industrial en la Universidad de Toronto. Tengo una empresa de consultoría pequeña desde 1993 (www.papyro.com) desde la que damos asesoramiento al sector forestoindustrial (público y privado) y desarrollamos software de optimización (para mejorar la toma de decisiones) para diferentes sectores, tanto de Argentina como de Latinoamérica.
Diferentes intereses personales me llevaron a ser presidente de la Fundación Ambiente y Desarrollo (www.ambienteydesarrollo.org) y a colaborar con la empresa Alto Paraná en el área de RSE.
Mi pretendido aporte a la comunidad, necesidad que empecé a sentir hace unos 10 años, pasa por promover que la Argentina tenga un Plan Forestal Nacional (http://www.papyro.com/plan/AportesPlanForestalNacionalCapituloCorrientesDeltav1.01.doc), con capítulos provinciales, y el mayor uso de las herramientas de optimización en el ámbito público y privado. Ahora estoy trabajando para la provincia de Corrientes en un plan forestal, aparte de continuar con mis tareas de empresa.
Como línea general veo que encaras el debate desde la potencia interior de algunas personas para emprender y que Mempo la encara desde los que no tienen esa polenta. Hacés hincapié en la capacidad de transformación y Mempo pone el acento en la necesidad de mantener algunas costumbres (Tal vez, Yo recuerdo a mi abuelo y sus vecinos trabajando en el campo, un esfuerzo enorme, con condiciones de vida hoy inaceptables, no sea compartido por muchos intelectuales que pueden ver cierto romanticismo en esto. Mempo dice …el crecimiento y el desarrollo, para mí, no son una cuestión económica, sino cultural. Si el nuevo paradigma agricultor destruye la cultura de los pueblos y a sus pobladores, es un paradigma negativo. Desde esos lugares, por más cariño y respeto que haya, no veo que se pueda lograr algo concreto de este diálogo, más allá que, como decía, lo considero imprescindible. De hecho, Mempo concluye en lo que para mí es la última nota Prefiero no seguir polemizando con quienes, en general, me dicen –y siguen diciendo– que estoy equivocado o mal informado, pero sin rebatir mis argumentos
Sí creo que se lograría algo importante cambiando los roles: que vos trates de ponerte en la posición del crítico del sistema de crecimiento productivo, con la limitación de lograrlo y que Mempo se ponga en la posición de empujar el crecimiento productivo, con la limitación de respetar los límites que para él son importantes. Sería interesante que le propongas esto para una segunda ronda de este debate. A mí no me gustaría que el paso siguiente sea el momento de vernos personalmente y discutir sobre…nuestro amado país.
Se me hacen en la cabeza dos libros que me gustaron mucho. Uno lo leí por tolerancia con el prójimo: “La Rebelión de Atlas” y el otro por gusto: “Dolor país” de Silvia Bleichmar.
Si aceptamos que los niveles de polenta son diferentes entre personas, sectores y países, y que el que tiene la fuerza debe asumir sin culpa ni queja su rol de locomotora (Atlas), pero en forma generosa (debemos reconocer y agradecer el aporte. Aunque sea sólo para que haya entusiasmo y seguir aportando), mientras el otro sufre (o no) con sus carencias (Dolor País), las cosas serían más fáciles.
Desde esa perspectiva, que tal vez no compartas, yo plantearía lo siguiente:
Me quejaría del conjunto glifosato/RR en la espera de que haya algo mejor que lo supere, como el glifosato/RR fue superador de sus predecesores (es el menos malo de los herbicidas). Mempo dice si no va a resultar que la soja no es culpable de nada. Y eso no es verdad
En lugar de hablar de planeamiento territorial, lo expresaría como la decisión soberana de conservar determinados espacios naturales. Creo que las palabras usadas, a veces, llevan un mensaje más fuerte que su contenido. Mempo dice que las ideologías siempre juegan un papel y con los intereses mueven al mundo
Me preguntaría qué podría pasar con este modelo de desarrollo cuando los commodities bajen de precio (en algún momento va a volver a pasar)
Me quejaría de la presencia de la especulación en el mercado de los productos alimenticios (inversores de corto plazo) y profundizaría mi queja respecto del sistema financiero actual (y no tuve gran apoyo de los bancos). Mempo dice: a mí sí me importa el origen de quien emprende, porque ese origen me permite conocer sus intenciones, su valoración del esfuerzo ajeno y su sensibilidad social. Cuando ya había señalado en la nota anterior …el común origen de nuestras familias, pues mi madre era de Carlos Casares.
Me quejaría de aquellos colegas que aplican mal los agroquímicos, que no cumplen con sus obligaciones tributarias y laborales y no asumen su rol cívico como líderes (sé que esto no se puede hacer, pero igual lo escribo. Y si hay un personaje que lo puede hacer, ese sos vos) En tus palabras No me hago cargo de todos los empresarios.
Aclararía dónde sí se pueden advertir focos de contaminación y sus causas (lo desconozco técnicamente): arsénico, cianuro o la fumigación cerca de poblados con glifosato y otros agregados. Desconozco bien cuáles son esos agregados, pero tal vez sería bien mencionarlos para aclarar el debate. Subrayar cuándo las cosas se hacen bien, cuándo se hacen mal y más o menos.
Hacer la docencia que te pide Mempo entre la gente de nuestro sector (productivo) y promover que se dé el debate. Por un curso que hice sobre empresas familiares en la Universidad de San Andrés, sé que lo hacés y Matilde me cuenta que tenés líos con los otros inversores de tu grupo cuando entrás en estos debates. Yo, personalmente, una vez más, te lo agradezco. Mempo dice …imagino que a vos te han reprochado haber entrado en este debate. A mí también me pasa. Pero sostengo que si algo vale de este intercambio es que ni vos ni yo escribimos para la tribuna, sino para saber. Destaco el “A mí también me pasa” porque uno tal vez imagina que no. Y después tiene la valentía de escribir esto (con lo que significa Grobo y soja para muchos de sus amigos y colegas): Por eso te respeto: porque vos ponés el pecho y la cara, y tenés ideas, y aunque tu modelo productivo puede no convencerme yo valoro tu perfil de empresario y me encantaría que la Argentina tuviera muchos más como vos.
Creo que Página 12 es el mejor medio actual para llevar adelante este debate porque llega a la opinión pública a la que es deseable llegar. El lector de La Nación estaría más identificado, creo con los que te pide Mempo que eduques.
Promovería institucionalizar este debate ideológico (así creo que es), incorporando a unos pocos actores y escogiendo a un moderador. Esperaría que estos debates sean públicos y un input para el Plan Agropecuario Nacional. Mirá si no habrá una necesidad de dialogar bien en este párrafo de la última nota, al menos que yo haya visto, de Mempo: Me han escrito altos directivos de la Sociedad Rural Argentina, socios de la Federación Agraria, ingenieros agrónomos de la pampa santafesina y la bonaerense, productores de Rafaela y Reconquista, de General Villegas y Córdoba, de Pergamino y Santiago del Estero, de Formosa y de Salta, productores arroceros de La Leonesa en mi provincia, así como del interior de Corrientes, e incluso de Rio Grande do Sul, en Brasil. Y agrega, como detalle fundamental, Salvo un par de idiotas ofuscados, la inmensa mayoría de los mails fueron de tono respetuoso, tolerante y aportador de información en favor o en contra de lo expresado en mis notas.
Por los conflictos habidos con el sector forestal, en general, y con Alto Paraná (y Botnia) en particular, he vivido mucho de esto que te estoy escribiendo. Surge una herramienta interesante de “foros híbridos” en los que se plantea que En la medida en que la sociedad y la naturaleza se convierten en laboratorios, la autonomía de la ciencia es un principio que requiere una nueva legitimación. Luego, que Nuestro gran problema consiste en cómo llevar a cabo la reintegración social de la ciencia cuando sabemos que están en juego asuntos demasiado importantes como para dejarlos únicamente en manos de los especialistas. Finalizo el extracto de este trabajo con lo siguiente. La democratización de la ciencia no significa abolir la diferencia entre el experto y el que no lo es, sino en politizar esa diferencia. (Políticas de la naturaleza en la sociedad del conocimiento, Daniel Innerarity). Y fijate la coincidencia con el último párrafo de la última nota de Mempo: el medio ambiente es un asunto demasiado serio como para dejarlo en manos de quienes suelen tener más intereses que conciencia social
Gustavo: te imaginarás que fueron horas (o tal vez días y meses y años acumulados) de trabajo y placer las usadas escribirte estas líneas. Ojalá que sirvan y ojalá que continúes y profundices tus apariciones públicas con estos debates, incorporando nuevos referentes del sector productivo en ésta u otras discusiones.
Finalmente, nuevamente, gracias por haberlo hecho y por darme la oportunidad de escribir estas líneas.
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