“Si no cuidamos la tierra, perdemos el activo que nos da de vivir”

Escrito por: Grupo Los Grobo el 12 julio 2017 a las 11:39

Gustavo Grobocopatel, presidente de uno de los mayores conglomerados de empresas del país, habló de política, economía, educación y música en una gran entrevista de Gerardo López.

Se lo ha llamado “El Rey de la Soja”, pero su negocio excede por mucho la producción de la oleaginosa milagrosa. Desde su sede central en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, Gustavo Grobocopatel (1961) preside el grupo Los Grobo, conglomerado de origen familiar diversificado en producción agrícola, avícola y ganadera y con una pata en el sector financiero. Ingeniero agrónomo de profesión, Grobocopatel fue un actor clave en la innovación de la agricultura nacional cuando en las décadas del `90 y 2000, al frente de Los Grobo Agropecuaria, implementó el método de siembra directa y comenzó a utilizar semillas transgénicas. En una charla a fondo con Gerardo López, Gustavo Grobocopatel fue de la economía a la política y de la educación y a la música con la misma soltura con que capitanea una de la mayores empresas de la Argentina.

Grobocopatel Dixit

“En la década del 90 empezaba a surgir la soja. Después de la crisis de 2001, la soja fue una de las puntas de lanza de la recuperación argentina. Y según me explicaron los periodistas, había que ponerle una cara a la soja, y me encontraron a mí, y me pusieron ‘El rey de la soja’”.

“Los productores estamos convencidos de que lo que hacemos está bien. Que hacer siembra directa es un cambio radical en la historia de la agricultura. Por primera vez los suelos se mejoran con el uso. Antes gestionábamos el deterioro de los suelos, ahora la mejora”.

“Hay muchos desafíos: la deforestación, la agricultura con buenas prácticas, la revisión permanente del impacto de determinados productos. También hay que revisarlo en la medicina, en la forma de vida”.

“La gente dice que las inundaciones tiene la culpa la soja, porque si hubiera habido monte no se hubiera inundado. Bueno, en la pampa no hay monte”.

“El hombre de campo tiene un vínculo con la tierra que es conservacionista por interés, no por ideología. Si no cuidamos la tierra, perdemos el activo que nos da de vivir”.

“Para mí el dinero es un medio para el desarrollo personal, el desarrollo del ecosistema donde vivo. Vengo de una familia de clase media. Mi primera pelota de fútbol me la compré porque llené un álbum de figuritas: no porque me la regalaron o porque tenía para comprar. Mi padre y sus hermanos tenían una manzana para los tres. Tengo una relación austera con lo que puedo llegar a tener”.

“Si tuviera que decir algo que caracterice a mi padre, a mi familia, es el valor del trabajo. Uno es la reacción a su padre, a su familia, y yo he trabajado toda mi vida para que la vida no sea sólo el trabajo, sino tener múltiples intereses”.

“No me considero alguien con poder. Entonces tengo las amistades que tenía siempre, las conservo, voy creando nuevas. No es que desconozco que haya gente que se acerca por algún tipo de interés, pero creo que el poder de uno está en lo que uno pueda generar en los demás, no en lo que es uno. Creo que genero libertad, autonomía, empleabilidad”.

“Creo que los empresarios tenemos que apoyar a los gobiernos que son electos democráticamente. Apoyarlos en el sentido de abrir puertas, tener diálogo. Con Néstor y Cristina siempre fue una relación de respeto, no tuve una mala relación. Pero me opuse a determinadas medidas desde 2003, no es que me opuse en 2008, tratando de mostrar que había una oportunidad en el mundo que había que aprovechar y que la estábamos rifando. Desde el conflicto con el campo la relación se puso más ríspida”.

“Los productores medianos y pequeños querían que yo tuviera un rol más protagónico en el conflicto del campo, y yo veía que se iban quemando los puentes de diálogo y comunicación. La realidad mostró que los productores tenían razón, que el gobierno se fue cerrando y no estaban dispuestos a negociar. Yo lo volvería a hacer, volvería a conversar. Ahí se cortó la relación y volvió a estar en los últimos años del gobierno de Cristina, cuando los empresarios empezamos a querer tener una conversación con gente del gobierno para que reviertan algunas ideas erradas que estaban creando perjuicios”.

“Con Kicillof tuve tres o cuatro reuniones, muy cordiales, pero no funcionó. Cosas que él consideraba que eran errores, como la retención al trigo, pero que él decía que políticamente no se podían revertir”.

“Creo que el gobierno anterior, no hago un juicio sobre cuestiones ideológicas porque en muchas de ellas estoy de acuerdo, pero creo que no tenían capacidad de dirigir al país. Creo que el principal problema de Cristina no estaba preparada. Puede ser muy buena en un congreso, en un debate, pero no en la gestión, y se rodeó de gente que tampoco estaba preparada”.

“La gente tiene miedo de la globalización, siente que hay un futuro que no la incluye, entonces tienden a tomar decisiones para que alguien venga y los proteja. Eso ocurre en todo el mundo. Y en Argentina siempre ocurre todo de manera más dramática”.

“El de Menem fue el proceso privatizador más dramático del capitalismo”.

“Pasamos de una década a otra de un achicamiento del Estado a un agrandamiento del Estado sin anestesia, y eso nos mata. Y ahora hay un gradualismo, que es un experimento que se está haciendo para tratar de que todos los cambios que hay que hacer no los paguen solamente los trabajadores, sino también los empresarios. Hoy los empresarios estamos pagando gran parte de la cuenta de las transformaciones que hay que hacer”.

“Creo que tiene que haber un gradualismo que no sea paralizante sino dinámico. El de ahora no es paralizante pero hay que ir más rápido, con reformas”.

“Va a haber más trabajo. Pero en otros lados. En lugares distintos a los de hoy. Entonces quienes hoy se quedan sin trabajo tienen que reeducarse para conseguir otro trabajo, y el Estado tiene que acompañar esa transición. Tenemos que aprender que el mundo que viene es un mundo donde la principal virtud es la adaptación a los cambios”.

“El proceso de paz en Colombia llevó cuatro años, y yo estuve cuatro horas. No fue muy importante mi rol, pero sí fue muy gratificante para mí”.

“Las acusaciones sobre fuga de divisas a través del HSBC fueron absolutamente falsas”.

“A veces pienso que soy buen empresario porque tengo pensamiento del lado artístico, que genera creatividad y curiosidad. Pienso que la enseñanza artística debe ser obligatoria para generar una nueva forma de pensar”.

“Hacer música o hacer arte enciende cosas en el cerebro que no se encenderían de otra manera”.

“Creo que hago política. Participo en el debato público. Debato con funcionarios, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil, allí se hace política”.

“No me veo como funcionario público porque las reglas y la dinámica del Estado no van con mi dinámica, me haría muy infeliz. Me han ofrecido cosas. No sé qué pasaría si me ofrecieran a ser presidente: creo que aceptaría. Ni siquiera ser candidato, que vengan todos y me digan que sea presidente”.


Fuente: tvpublica.com.ar

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