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Los Grobo en los Medios

18 Agosto, 2016
"Enfermedad crónica del país es la falta de competitividad"
Para Gustavo Grobocopatel pasa por presión impositiva, la burocracia; no por el tipo de cambio. el precio de la hectárea debería mantenerse o subir.

Gustavo Grobocopatel sorprende con su visión de los problemas económicos de la Argentina: a diferencia de muchos analistas y empresarios no pide devaluación. Señala que para mejorar la competitividad, es necesario una menor presión tributaria, menor burocracia, más productividad, más tecnología. El titular de Los Grobo, ingeniero agrónomo (UBA) y miembro de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa se mostró escéptico sobre la situación en Brasil. Recibió a Ámbito Financiero en las oficinas de la empresa, en el edificio de la Bolsa de Cereales. "Pensar que los precios de los granos vayan a caer es muy difícil", sostiene.

Periodista: ¿Cómo está viendo la actividad ?
Gustavo Grobocopatel: Hay que ver a este proceso político como un proceso de transición para dar vuelta la página de lo que fueron las últimas décadas, o el último siglo. Venimos de un proceso de deterioro de muchas décadas. Quizá la época kirchnerista tuvo sus particularidades, pero también hubo muchas décadas con sus particularidades más o menos trágicas. Nos falta solucionar la enfermedad crónica que tenemos, que es la falta de competitividad.

P.: Precisamente hoy no pocos empresarios y economistas advierten del atraso cambiario y la pérdida de competividad.
G.G.: El tipo de cambio es la consecuencia de la competitividad, no la causa. Ésta tiene que ver con la productividad, con la tecnología, con la burocracia, con el Estado, con la presión impositiva, con las trabas para exportar e importar. Justamente, lo que hace el tipo de cambio es compensar estas falencias porque es más fácil. Resolvés el tipo de cambio y no te preocupás por los cambios culturales. Manejarlo vía tipo de cambio es una coartada, que no quiere decir que en un proceso de transición se requieran adecuaciones en el mismo. Creo que hay un período hasta lograr la competitividad donde la macro tiene que ayudar a esas personas a transformarse, pero tiene que tener un límite.

P.: Aplica a todos los sectores...
G.G.: En Argentina hay varios sectores que pueden llegar a ser competitivos. Hablo del turismo, del software, de la industria, de servicios. También con aquellas relacionadas con el campo. Una vez le pregunté al presidente de Toyota, Gustavo Herrero, por qué decidieron hacer una planta en la Argentina y fabricar la Hilux. Me dijo que era por el campo, porque teníamos una base del mercado interno estable relacionado con la agricultura.

P.: Pero del lado oficial, es difícil bajar la presión impositiva, con un déficit fiscal tan elevado. Incluso se critica que haya reducido retenciones cuando hay que cerrar el rojo.
G.G.: Durante una década nos endeudamos, durante otra década vendimos las joyas de la abuela, y durante otra aumentamos la presión impositiva a niveles estrafalarios y aún así tenemos déficit. Nos hemos ido comiendo deuda, activos, presión impositiva y demás. Que el Gobierno en seis meses arregle este desaguisado es imposible.

P.: ¿Cómo está viendo la situación de Brasil?
G.G.: También va a estar en un proceso, que creo que va a ser más duro que el argentino, porque los problemas estructurales son mayores. Tiene un problema de infraestructura y de capital humano serio, tiene también un caos impositivo. Lo que en Argentina te puede llevar arreglar un problema un año, te puede llevar cinco a diez en Brasil.

P.: En un momento, los pools de siembra disminuyeron la cantidad de hectáreas alquiladas, por distintas cuestiones. ¿Está repuntando?
G.G.: No. Creo que ha habido un cambio. Los grandes fondos fueron desapareciendo en los últimos años y han tomado su lugar actores más locales. Creo que fue tan dura la situación que va a costar volver al sistema de fondos invirtiendo en siembras. No está ni bien ni mal. Han surgido emprendedores locales que se autofinancian de formas más clásicas. Nos hicimos famosos por sembrar, pero esa nunca fue nuestra principal actividad. Nuestra principal actividad siempre fueron los servicios. Éramos más proveedores de servicios a pooles de siembra que pooles de siembra. En la época que estaba el debate cuando se criticaba a los pooles de siembra nos decían que éramos algo peor porque éramos la madre de los pooles de siembra. Hay que dejar que los emprendedores lleven a cabo la actividad. Desacoplar la propiedad de la gestión es algo que incentiva la movilidad social, democratiza el acceso de la tierra, crea más condiciones de innovación.

P.: ¿Cómo está viendo el precio de la hectárea?
G.G.: Tiene dos grandes factores, el retorno económico y el resguardo de valor. La tierra subió muchísimo porque subió el retorno y el precio de la agricultura. También subió más de lo que debía subir porque era un resguardo de valor. Preferían tener su dinero ahí antes que en un banco. No necesariamente hay una lógica del mercado respecto al precio. Hace poco la tierra había bajado y ahora debería mantenerse o subir. Creo que no hay un mercado todavía muy desarrollado de la tierra, y todavía no está reactivado. El precio estaba alto. Cayó, pero no lo que debería haber caído porque es resguardo de valor.

P.: ¿Los precios internacionales cómo los ve?
G.G.: Lo que vemos, más allá de la volatilidad, es que la demanda de los granos aumenta de forma consistente. Eso genera un desacople entre lo que son gramos y el resto de los commodities. En el caso de los minerales, el precio cae, mientras que el de la agricultura sube. Hay una demanda más "inelástica" al precio. Tenemos una demanda asegurada, pero lo que pasa es que tuvimos años récord de producción, que hacen que el precio esté, dentro del rango, en el inferior, porque somos parte de la formación del precio. Pensar que los precios de los granos vayan a caer es muy difícil. Creo que van a estar sostenidos y con una tendencia a crecer, porque a medida que aumenta la demanda, la oferta se hace en zonas donde los costos son mayores.

P.: ¿Cómo se ve la extensión del área sembrable?
G.G: El dato lo dio el Plan Estratégico Agroalimentario 2020 que hizo el Gobierno anterior, cuando estaba Julián Domínguez era ministro. Hablaban de que se sembraban unos 33 millones, después bajó un poco. Este año creo que se va a volver a sembrar este número y se podría llegar a unos 40 millones. El crecimiento va a estar ligado al incremento de la productividad y con el cambio del portfolio -más trigo o más maíz en relación con la soja. Esperamos 120 millones de toneladas y pensábamos que 150 millones para 2020 es factible sin ninguna disrupción tecnológica. Una disrupción podría llevarnos a 200 millones de toneladas en los próximos 10 años. Depende del tema de biotecnología, agricultura de precisión; hay cambios tecnológicos que van a aumentar la productividad; el mayor uso de fertilizantes, entre otros.

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Entrevista de Guillermo Laborda – Fuente: ambito.com

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