Nos encontramos en vísperas de fiestas y hay un deseo generalizado: Que llueva!!!. Si hoy armamos un ranking con los principales factores de mercado, debemos poner el clima en lo más alto del podio, seguido del ritmo de demanda internacional (ritmo de compras de China en caso de la soja y demanda forrajera y para etanol en el caso del maíz) y en tercer lugar entraría la pelea por el área de siembra de la nueva campaña en EEUU.

En el maíz, sucede algo similar con una demanda interna en EEUU fuertemente impulsada por la producción de etanol, y confirmada recientemente con la renovación por parte del congreso americano de los subsidios para los biocombustibles. Es decir que en soja y maíz venimos con mercados donde quien marca el paso es claramente la demanda, y donde la oferta pese a haberse comportado de forma más que generosa, no llega a aplacar la fuerza de la demanda.
En cuanto al trigo la situación ha sido distinta ya que la demanda se mantuvo, pero los problemas vinieron por el lado de la oferta. Primeramente fue la seca de los países de la ex URSS y de varios productores europeos y llegando el final del año, las lluvias en Australia terminaron de abrochar una pobre producción.
Volviendo a la soja es importante hacer notar que algo puede estar empezando a cambiar. Los márgenes de molienda en China han empezado a ser malos, luego de estar todo el año de forma brillante. Una de las razones hay que buscarla en los controles de precios del gobierno chino y la incapacidad de poder trasladar a los subproductos, la suba de precios de la soja y de la inflación en general. Otra muestra de lo que puede ser el comienzo de un cambio son las bajísimas ventas semanales de soja americana de la semana pasada. Algunos analistas piensan que debemos esperar escasas nuevas ventas hasta febrero. Ahora bien, uno podría preguntarse entonces por qué esta baja en la demanda no se tradujo en una baja de precios. La respuesta es la seca en Argentina y Uruguay. El problema ahora pasa a ser la oferta. Si no se termina de sembrar la soja de segunda y si el calor hace bajar los rindes estimados, entonces ya no vamos a contar con 54/52 millones de toneladas de soja en Argentina y Uruguay sino que vamos al rango de 43/48 millones que acaba de anunciar la publicación Oil World. Lo importancia de la diferencia de un mercado que pasa a depender del clima en vez de la demanda, no hay que buscarla en el cambio de signo de la tendencia (baja en vez de suba). La tendencia sigue siendo alcista por la escasez, pero el problema es que se vuelve mucho más volátil e impredecible ya que una lluvia puede cambiar rápidamente la tendencia. Por tanto hay que prepararse a ver mercados mucho más volátiles, con subas y bajas mucho más bruscas.
Por último no hay que olvidarnos de la medalla de bronce: la pelea de área de la nueva campaña en USA. La consultora informa acaba de bajar sus proyecciones del área para el maíz, subiendo el área de soja. Este cambio lo fundamenta por la fuerte suba de la soja que hace trasladar área a su favor. La reacción del mercado es entonces volver a fogonear la suba del maíz que vuelve a estar arriba de los 6 usd/bushel. Por tanto esta pelea por quitarse acres se va a dar a través de los precios y el campo de batalla serán los mercados que se tornarán más volátiles.
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