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NOTIGROBO: Edición Octubre / Noviembre 2017

16 Noviembre, 2017
Estimaciones al ritmo de una cauta demanda y la imprevisibilidad climática
Terminando la cosecha gruesa en Estados Unidos y en plena siembra en Sudamérica, los precios de la soja y el maíz se mantienen en un rango acotado. Parecería que el mercado cada vez que se acerca a los extremos no tiene fuerza para romper ni hacia arriba ni hacia abajo. A la baja los productores no venden, se seca la oferta y el mercado rebota a la suba. Sin embargo cuando el mercado toma fuerza, los productores vuelcan a la venta la gran cantidad de stocks que están en sus manos y los precios bajan.

Por Carlos Sánchez Negrete (Compañía General del Término). Exclusiva para Notigrobo.

Hay dos datos estadísticos que nos muestran la chatura del mercado: el primero es que las volatilidades de los precios de soja y maíz en el mercado de Chicago son las más bajas de los últimos 6 años. El segundo es que el rango de precios en el cual se han movido soja y maíz tomando el período de mayo a octubre es el menor rango de los últimos 10 años. En el caso de la soja, si analizamos la reacción de los precios a los últimos reportes de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA) vemos que en Agosto con un reporte que estimó rindes y producción de EEUU muy por encima de lo que esperaban los analistas, los precios bajaron -12 usd/ton en el día mismo del reporte, pero en las semanas siguientes el mercado recuperó los niveles de precios anteriores.

Algo similar pasó con el informe de septiembre donde la soja cayó -3,7 usd/ton el día de su publicación y recuperó en las semanas siguientes. En Octubre sucedió que el USDA recortó el rinde, contrariamente a lo que venía haciendo y el mercado subió 10 usd/ton ese día para luego bajar y acomodarse nuevamente a los precios anteriores.

Lo que viene sucediendo es que la demanda viene traccionando fuerte y las importaciones Chinas mensuales de soja vienen siendo las más altas de los últimos 4 años, y cada vez que el mercado baja se ve a los chinos cerrando nuevos negocios o haciendo fijaciones de precio.

Por otra parte, a la baja, los productores dejan de vender y se seca la plaza lo que produce que el mercado reaccione al alza. Sin embargo, no se logra iniciar una tendencia alcista sostenida. Estamos en un proceso de recuperación de stocks, donde los stocks se acumulan en los países exportadores: EEUU al final de la campaña pasada duplica los stocks respecto de la anterior, y junto con Argentina y Brasil suman 70 millones de stocks a fines de agosto pasado contra 55 millones de las 2 últimas campañas. Esta situación hace que los compradores tengan una actitud más tranquila, y no se pongan nerviosos con las subas ya que son conscientes que hay mercadería suficiente. Al mismo tiempo los productores que están sobre una parva de mercadería aprovechan las subas para vender. En este juego nos encontramos por ahora, pero nada en los mercados dura para siempre.

Está claro que si se concretase una cosecha normal de soja en Sudamérica y basados en las relaciones de stock/consumo, los precios deberían ser más bajos que los que refleja hoy la posición julio 2018 en el mercado de Chicago, ya que los precios futuros tienen implícita una prima de riesgo climática.  Pero un problema en el clima durante el verano Sudamericano a la siembra de Estados Unidos, en un año que se pronostica Niña, puede cambiar fuertemente el comportamiento de los operadores e iniciar una tendencia alcista de precios.  Por otro lado, para que en julio 2018 tengamos precios considerablemente superiores a los que se reflejan actualmente en la posición diferida, haría falta un clima claramente perturbador.

La definición está en la intensidad del problema climático, es decir, en cuánta oferta pueda restar, y del comportamiento de la demanda que hasta ahora ha sido muy cauta.

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